Encuentro 4

LA MISERICORDIA ES FUENTE DE ALEGRÍA

 encuentro4

 

  1. ¿Qué nos proponemos en este encuentro?

Reflexionar sobre las diferentes situaciones de la vida que nos piden ser agentes de misericordia.

 

2. Canto: La alegría del perdón (C. Gabaráin) 

1.cantoLA ALEGRÍA MÁS HERMOSA ES LA ALEGRÍA DEL PERDÓN

QUE EN EL CIELO HAY MUCHA FIESTA, CUANDO VUELVE UN PECADOR.

SI LA OVEJA SE HA PERDIDO A BUSCARLA VA EL PASTOR

EN EL CIELO HAY MUCHA FIESTA CUANDO VUELVE UN PECADOR.

Cuando el hijo se fue lejos, triste el padre se quedó,

y que inmensa su alegría cuando el hijo regresó.

Cada día, cada instante por su ausencia se apenó,

y que inmensa su alegría cuando el hijo regresó.

La mujer buscaba triste, las monedas que perdió

y saltaba de alegría cuando al fin las encontró.

Loca, loca rebuscaba, toda su casa barrió,

y saltaba de alegría cuando al fin las encontró.

Una tarde hubo fiesta, fiesta grande en Jericó.

Tú, Jesús, estás contento, pues Zaqueo te encontró.

Que alegría más hermosa la que allí se celebró;

Tú, Jesús, estás contento, pues Zaqueo te encontró.

 

3. PARA EL ANIMADOR: (PISTAS PARA ORIENTAR EL ENCUENTRO) 

  • ¿Es usted un agente de misericordia, o solo espera recibirla?2.animador
  • En muchas circunstancias encontramos hermanos de nuestra Iglesia Católica que han sido bendecidas por la misericordia de Dios, pero se x
    han acomodado ¿Qué piensa de ellas?
  • ¿Cómo vive usted la alegría, de qué depende su alegría? 

 

4.  ESCUCHEMOS A DIOS: Lucas 15, 4-32

 

3.biblia

LUCAS 15:4-10. LA OVEJA PERDIDA Y LA MONEDA PERDIDA

Estas dos parábolas es importante, recordar que Lucas registra las parábolas como un grupo de tres: (1) La oveja perdida, (2) la moneda perdida, (3) el hijo perdido. Las primeras dos parábolas se parecen mucho, y están unidas por la palabra “O” (v. 8). La tercera parábola es más compleja, pero lo que tiene en común con las otras dos es:

• Algo importante se ha perdido

• Una persona que busca o espera,

• El redescubrimiento de lo que se había perdido, y

• La celebración.

LUCAS 15:11-32. LA TERCERA PARÁBOLA

Esta parábola es maravillosa porque nos habla del perdón del Padre a su hijo menor   y nos reafirma que, no importa cómo hemos pecado, Dios anhelante nos da la bienvenida al hogar. De cierto eso es parte del mensaje, pero Jesús relató esta parábola en respuesta a la murmuración de los fariseos y los escribas.

 

  • La historia del hijo mayor les habla a ellos, y a nosotros cuando sucumbimos a la auto-rectitud.
  • Pocas veces oímos la palabra pródigo usada fuera del contexto de esta parábola, y la gente frecuentemente de manera errada asume que significa “malo”. En cambio, pródigo significa generoso, abundante, o derrochador, y la prodigalidad no necesariamente es mala. Dios creó a las especies y recursos pródigamente (abundantemente), y era bueno (Gn. 1:31). Un filántropo puede dar dinero pródigamente (generosamente) para una buena causa. En esta parábola, pródigo toma un tono negativo porque el hijo más joven “desperdició su hacienda viviendo perdidamente” (v. 13), gastó su dinero pródigamente (derrochadoramente).
  • Una dracma era una moneda de plata griega. Perder una moneda pudo haber sido muy significativo para una viuda, pues no tiene muchos recursos financieros como una mujer casada o un hombre de ese tiempo. La urgencia de esta situación insinúa la urgencia de una persona que está perdida y errante de Dios.  La mujer buscó muy cuidadosamente la moneda. De la misma forma, Dios busca a aquellos que lo necesitan.
  • Todas estas tres parábolas hablan de la alegría de Dios. Dios  es gozoso y su alegría  es perdonar; expresada en la alegría  del pastor que encuentra  su oveja;  la  alegría  manifestada en la mujer  que encuentra su moneda; y finalmente es vivenciada por el Padre  que vuelve a recibir  en casa a su hijo que se había perdido.      

 

5. CONSTRUYAMOS EL CAMINO

4.camino

 

1. Jesús, el Gran Maestro de la Misericordia.

En  los versículos que anteceden las parábolas de la misericordia vemos a Jesús enfrentando una vez más las murmuraciones de los fariseos y los doctores de la ley, y es ahí donde Jesús nos enseña a no poner en evidencia el pecado de nuestros hermanos o su falta de misericordia; sino que muy sabiamente nos enseña a  educarlos para hacerles ver su gran error  y nos  introduce a todos en el gran océano insondable  de descubrir que la misericordia  va más allá de cualquier seguridad económica, material o social, rompe con estructuras  y esquemas estipulados.

Es interesante  ver a Jesús cuestionando el abandonar 99 ovejas, e ir por una perdida, una verdadera locura en el día  de hoy  cuando nuestro mundo  nos ofrece hedonismo, secularismo, individualismos, inversión de jerarquía de valores, etc.; Pero es ahí, donde Él, con su testimonio se convierte en el Gran MAESTRO  de la misericordia que sobrepasa la ley, cura al enfermo, da vista al ciego, ora por los suyos, se compadece con el dolor ajeno y no busca la vanagloria o el reconocí-miento, es decir  encarna en sí mismo  el Evangelio que  predica. 

2. Las ovejas y el pastor.

Adentrándonos  en las parábolas de la misericordia, se hace posible al contemplar  la parábola de la oveja perdida,  llegar a descubrir si se es  aquella oveja perdida necesitada de misericordia, que se encuentra en una situación de peligro, riesgo, abandono, soledad; o si  se es de las 99 ovejas acomodadas  que no se han detallado que falta una; o finalmente    si somos como el pastor que va en busca de la oveja perdida, que no pone peros, que corre riesgos, que en el fondo del corazón sabe que aquella oveja lo necesita y tiene un valor incomparable, que confía en las 99 que se quedan y que comparte la alegría con los demás.

Jesús, una vez más, nos muestra cuál es la misión para la que se ha encarnado. No vino para ser adorado y servido por los hombres. No vino como un gran rey, como un poderoso emperador. Sino que se hizo hombre como un simple pastor, un pastor nazareno. Se hizo pastor porque su misión es precisamente ésta: que no se pierda ninguna de sus ovejas. Jesús vino al mundo para redimir al hombre de sus pecados, para que tuviera la posibilidad de la salvación. Nosotros somos estas ovejas de las que habla la parábola, y nuestro Pastor, Jesucristo, irá en busca de cada uno de nosotros si nos desviamos de su camino.

Aunque le desobedezcamos, aunque nos separemos de Él, siempre nos va a dar la oportunidad de volver a su rebaño, Este pasaje del Evangelio también nos enseña que el buen cristiano debe ayudar a sus hermanos a rectificar su vida y alegrarse cuando lo logren. Cristo nos enseña aquí a no juzgar la vida de los demás. Es más provechoso acercarse al pecador y darle buen ejemplo que perder miserablemente el tiempo criticándole. Imitemos a Cristo también en esta faceta de carácter apostólico, y lancémonos a acercar a Cristo a aquellas personas que más lo necesitan, seamos como el buen pastor contribuyamos para que muchos alcancen la misericordia de Dios, lo conozcan como el Padre amoroso que acoge y tiene entrañas de misericordia.   

Oveja se usa como figura del hombre indefenso, descarriable, manso, sociable, incapaz de bastarse a sí mismo o volver solo al redil.

3. "Una oveja necesita un Pastor para ser guiada"

El Nuevo Testamento anuncia también la gran paradoja de Juan 1.29: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”.

Hoy en día no se ven fácilmente por el mundo hermosos y sugerentes hatos de ganado lanar, ni muchas personas que sepan de ovejas y pastores, pero tampoco hay muchas maneras de darnos una mejor imagen del drama humano y la misericordia de Dios que la que nos ofrece Mateo 9.36, cuando nos narra: “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.”

4. Los tres perdidos  

En estos versículos se menciona a una oveja, una moneda   y un hijo       que se han perdido todo un drama.  Algunas características de estos son:

  • No son conscientes de que están perdidos.
  • No saben que son buscados o esperados.

En el caso de las ovejas estas son muchas ovejas, pero eso no tiene importancia, basta con que una sola se haya perdido para que el Pastor sienta que debe recuperarla, porque esta puede encontrarse en peligro, por las amenazas de los depredadores. La oveja se fue porque escuchó otra voz, o porque no escuchó la del pastor. Recordemos que así se perdió el hombre en el Edén, por no querer escuchar la voz de Dios.

En la segunda parábola se muestra, justamente, el ahínco de la MUJER. No acepta la situación fácilmente: enciende la luz, barre, busca con diligencia. La moneda no está acá en peligro, como sucedía con la oveja, pero es valiosa para la mujer. Tal vez su valor no radique necesariamente en lo monetario, sino en lo difícil que es ganarlo. Cada dracma era el salario de un día, por lo tanto, lo que importa no sólo es su cantidad, sino lo que costó tenerlo, ¿cómo puede abandonarse así nomás?, sería como abandonar el esfuerzo propio. La responsabilidad de encontrarla se transforma en una forma de valor el esfuerzo que costó ganarla. Así mismo pasa con un alma que se pierde, ya no se muestra aquí el peligro como con la oveja, sino el valor que esa alma tiene, y el esfuerzo que ha costado que se arrepintiera.

En la tercera parábola se baja aún más el número, ya no son cien, ni diez, ahora son dos. Esta parábola está más centrada en el público que está escuchando. Recordemos: por un lado los publicanos y los pecadores; por el otro los Fariseos y los escribas. Estos dos grupos podrían identificarse con los dos hijos del Padre amoroso. El primer grupo pertenecería al hijo menor que se va, y el segundo grupo al hermano mayor que se queda y reclama la atención que le da el Padre a este hijo cuando vuelve. En los tres casos vemos la gran necesidad de la misericordia para que quien es encontrado recobre su dignidad, y se vuelva su mirada a Dios.

El l hijo pródigo representa a los que una vez tuvieron en la casa del Padre y apostataron se fueron de la Iglesia y conocen el camino por donde vinieron lo contrario de la Oveja perdida y la moneda que no lo saben, el hijo se avergüenza por lo que hizo algunos vienen movidos y arrepentidos pero a otros Dios manda a que los busquemos y traigamos a la casa de nuestro Padre. 

5. Dar el corazón a quien “no lo merece”…

Al leer estas tres parábolas y llevarlas a la vida podemos ver y tocar realidades humanas que nos invitan a entregarlo todo a quienes lo necesitan, incluso a quienes de una u otra forma nos han causado daño;  Es la gran invitación de asumir el riesgo dejando atrás tantos prejuicios o situaciones del pasado con tal de lograr la salvación del hermano;  Es encender la luz de la fe, barrer las telarañas que nos impiden ser misericordiosos  para permitir  el  regresar a la Iglesia a tantos alejados  y que han caído  tal vez  en los pecados  más atroces  que no alcanzamos a imaginar  o incluso abrir las puertas para que quienes no conocen a Jesús y no han logrado un encuentro personal con Él;  Es entrar en el diálogo y negociación con aquel que quiere ser tropiezo para quien desea ser acogido  y da muestras de un cambio pero  necesita de su familia, su parroquia, su comunidad  su Iglesia, es abrir el corazón sobre pasar la ley de sábado y  llegar a darlo todo  sin esperar nada a cambio.

Vivir la misericordia es dar el corazón  con sinceridad y honestidad a quien no lo merece y como el samaritano acompañarlo hasta  el final, la misericordia no es solo un momento con quien pide algo, es un permanente acompañamiento, es abrir el corazón al mentiroso, al rebelde, la hipócrita, la ladrón, al homicida, al secuestrador, el drogadicto, el negligente, al perezoso y mostrarle un camino de conversión donde el testimonio y las obras lo inviten a un  cambio radical  que recupere su dignidad de Hijo de Dios,  y descubra que está llamado a vivir  la honestidad, la paciencia, la sinceridad, la diligencia, la VIDA desde el Evangelio, no es cerrar los ojos y decir aquí no pasó nada, al contario  es abrir los ojos, el corazón y todo el ser  y ver cuál ha de ser el mejor  camino para logar encaminar al hermano caído, acompañándolo, pero como Jesús dejando siempre en Libertad, sin coaccionar o imponer pues la ley del Amor enseñada por Jesús  no ha de imponerse jamás.   

6. Frutos de la misericordia: La alegría y el perdón

Las  tres parábolas finalizan con un gran acontecimiento que podemos resumir en la ALEGRÍA Y EL PERDÓN, es  así como podemos ir concluyendo que la misericordia debe  desembocar en la alegría plena de quien la da,  de quien la recibe y de sus comunidades o eterno social, pero para llegar a esa alegría plena se han dado pasos interesantes  como: la búsqueda, el corre riesgos, el cargar al otro, el encender la lámpara de la fe, el reconocer el pecado, asumirlas consecuencias d este sin enterrase  en lamentos  o desilusiones, dejar atrás las circunstancias incluso romper con ella que llevaron al estar perdido y lejos de Dios,  y finalmente realizar una gran fiesta que retribuye la dignidad de quien estaba perdido, sube la autoestima, lo integra a su dinámica de vida, exalta su valor, siendo todo esto  la antesala del gran banquete celestial.     

Al abrirse la puerta de la misericordia (nuestro corazón), bien sea para darla o recibirla es importante que la alegría nos acompañe, se refleje; Ella es signo de reconciliación, de paz, de convivencia, de novedad de vida, de agradecimiento, de encuentro más vivo con la persona de Jesucristo, pues Él es la Puerta para acceder al PADRE, para alcanzar la reconciliación con todos los hermanos y con toda la creación.

El motivo de la alegría es la celebración del amor de Dios, quien “en la «plenitud del tiempo» (Gal 4,4), cuando todo estaba dispuesto según su plan de salvación, envió a su Hijo, nacido de la Virgen María, para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él, ve al Padre (cfr Jn 14,9). Jesús de Nazaret, con su palabra, con sus gestos y con toda su persona revela la misericordia de Dios” y esta es ALEGRÍA, gozo, perdón.

La Misericordia todo lo puede, y su fruto más directo es la alegría. Es un gozo que echa raíces en el corazón: no tiene miedo, abre siempre los brazos a todos, no guarda rencor, se arrepiente de lo que ha hecho mal, busca continuamente la unidad, sabe estar con cada uno, no teme perder con tal de que los demás ganen, no abusa, no mira por encima del hombro, no envidia, ni aparenta, no es hipócrita y abre con sencillez el corazón. La alegría de la Misericordia viene de un corazón que se siente custodiado, cuidado en los pequeños detalles, pensando que alguien le vela y nunca le olvidará. La misericordia todo lo vence.

5.comentemos

 

 

 

6. AHORA COMENTEMOS

 

  1. ¿Dar el corazón a quien no lo merece es una utopía? ¿Por qué?
  2. En la vereda o barrio hay “perdidos”, ¿qué acciones concretas podemos hacer por ellos?
  3. ¿Qué es más valioso brindar o recibir misericordia? ¿Por qué?
  4. ¿Qué hace falta en nuestras parroquias para que todos seamos promotores de la misericordia?

 

7. EMPRENDAMOS EL CAMINO

Había que hacer una fiesta porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida"