EL CATEQUISTA ES MAESTRO

A ejemplo de Jesús

 

Por María Oliva Gutiérrez M.

Delegada episcopal de catequesis

Zipaquirá

jesus maestro2Jesús es el Maestro. Lo es porque enseña, y lo hace en todas partes: la Sinagoga, las fiestas, por el camino, a la orilla del lago y donde tiene ocasión. Jamás rechazó este título, más aun, se llama a sí mismo maestro y también sus discípulos los llaman así (Cf. Mt 26, 18; 23, 8). La enseñanza es su actividad principal. Muchos maestros había en Israel en tiempos de Jesús, pero el estilo del Señor como tal, es muy distinto, es algo que impresiona fuertemente a quienes lo escuchado. Los medios utilizados por Jesús para enseñar son fundamentalmente dos: la palabra y el testimonio: “De nuevo la gente se fue reuniendo a su alrededor, y Él, como tenía por costumbre, se puso una vez más a enseñarles” (Mc 10, 16). Al enseñar con sus palabras, se nota claramente que éstas se encuentran profundamente unidas a su propio ser y a su persona.

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Toda su vida es siempre una enseñanza: “sus silencios, sus milagros, sus gestos, su oración, su amor a los pobres, la aceptación del sacrificio en la Cruz para redención del mundo, su resurrecciónCT, 9) son aspectos de su testimonio coherentes con la palabra pronunciada, así lo entendieron y lo asimilaron los Apóstoles, los cuales, después de la resurrección, comenzaron a compartir esta certeza con otros (Cf. Hch 1, 21 - 26). Es así como una de sus primeras preocupaciones es transmitir a sus sucesores la tarea de la enseñanza: a los diáconos y a muchos otros cristianos que habían sido dispersados por las persecuciones (Cf. Hch 8, 4).

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En esta línea de la enseñanza sin duda quien ocupa un puesto de realce es San Pablo, el Apóstol de los gentiles, desde Antioquía hasta Roma, pasó como Jesús, haciendo el bien, sus cartas y el Libro de los Hechos de los Apóstoles recogen sus palabras y su testimonio (Cf. Gal 5, 1 ss; Fil 2, 1 ss; Hch 14, 21 ss; 19, 8 ss).

 

El catequista como maestro realiza un rol de mediación, es muy importante tenerlo claro en el ejercicio del ministerio:

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“El catequista es el mediador que facilita tanto la comunicación entre Dios y los catequizandos y la interlocución entre la comunidad y sus miembros; como el diálogo entre aquellos que constituyen el grupo de catequistas. En este contexto la relación personal del catequista con el catequizando se debe caracterizar por el ardor educativo, la creatividad y la adaptación; así como por el respeto a la libertad y a la madurez propia de cada persona”CAL, 170).

 

Para esta misión se prepara con toda dedicación y entusiasmo, pues es su función principal, y en ella la enseñanza y transmisión de la fe, de la sana doctrina (Cf. Tito 2, 1), y la instrucción sobre las razones que llevan al catequizando a saber dar razón de lo que cree y espera.

Hoy más que nunca las circunstancias del mundo que cambia a grandes velocidades exigen al catequista un adecuado y suficiente conocimiento de los contenidos de la fe y de las técnicas metodológicas a utilizar, teniendo presente que el contenido sustancial del Evangelio no se puede ni pasar por alto, ni modificar (Ver EN, 25).