Camino de preparación hacia el Congreso Diocesano 2026...
DÍA 1: La Catequesis en salida misionera

Directorio para la Catequesis
"En esta renovada conciencia de su vocación, la Iglesia replantea también la catequesis como su tarea en salida misionera. Por esta razón, está dispuesta a escuchar las llamadas de verdad que ya están presentes en las diferentes actividades humanas, con certeza de que Dios actúa misteriosmente en el corazón de la persona incluso antes de que el Evangelio llegue expresamente a ella... La catequesis también prepara la misión, acompañando a los creyentes en el crecimiento de las actitudes de fe y haciéndolos conscientes de ser discípulos misioneros..." (n. 50).
En el marco de las celebraciones de agosto, mes de la catequesis, nuestra diócesis de Zipaquirá vivió un espacio de profunda reflexión durante la semana virtual de la catequesis. En este primer día, el Padre Carlos Eduardo, delegado para la pastoral misionera, se centró en desentrañar los numerales 49 - 50 del Directorio para la Catequesis de 2020. Bajo el título "Catequesis en salida misionera", se presentó una hoja de ruta que plantea un verdadero cambio de mentalidad en la acción evangelizadora.
En la perspectiva de la catequesis en salida misionera, el kerigma —el anuncio gozoso del amor salvífico de Dios manifestado en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo— adquiere un lugar central y transversal. Lejos de ser una mera introducción que se supera para dar paso a contenidos más sólidos, el kerigma es el ADN de la evangelización y el eje sobre el cual gira y se profundiza toda la formación cristiana. Así, se contrastó el modelo tradicional de catequesis, de carácter académico, lineal, centrado en el aula y orientado a memorizar doctrina para recibir un sacramento, con el modelo misionero, el cual prioriza la experiencia de vida del creyente, las relaciones personales, los afectos, el acompañamiento y la mistagogía para lograr una unión íntima con Cristo que continúe en la comunidad. Este camino no se recorre en solitario, sino en sinodalidad, reconociendo que la comunidad entera —familias, párrocos, obispos y agentes de pastoral— forma una red dinámica donde todos los bautizados son sujetos activos y discípulos misioneros. El verdadero protagonista de esta acción no es el catequista, sino el Espíritu Santo, cuya acción misteriosa infunde en el agente pastoral alegría por sentirse amado, serenidad para comprender que la conversión es obra de Dios, y responsabilidad para buscar nuevos lenguajes.
Estos nuevos lenguajes no consisten en alterar el vocabulario, sino en ponerse en los zapatos del otro, dejarse interpelar por su realidad y entablar un diálogo respetuoso. De igual forma, el numeral 50 del Directorio invita a reconocer que Dios ya actúa misteriosamente con su semilla de verdad en el corazón de cada persona antes de que llegue el catequista, lo que exige una actitud de escucha y diálogo en lugar de un proselitismo rígido. Bajo esta perspectiva, la misión ad gentes se redefine como el paradigma de la acción pastoral, pasando de una dimensión puramente geográfica a una existencial, que implica salir de la zona de confort para buscar a quienes no conocen a Cristo en los entornos cotidianos.
Durante el espacio de preguntas, se aclaró que para despertar el espíritu misionero en niños y jóvenes se debe empezar en el hogar con detalles sencillos como un abrazo o ayudar en los oficios domésticos, contagiándolos con el testimonio alegre del catequista. Asimismo, respecto a la catequesis virtual, se reconoció el entorno digital como un "sexto continente" desafiante en el que se debe incursionar para dejar el mensaje concreto del amor de Dios, siempre en comunión con las directrices del obispo y los párrocos para no perder la dimensión comunitaria y de diálogo. El encuentro concluyó con una oración inspirada en un poema de Monseñor Don Hélder Câmara, recordando que la misión consiste fundamentalmente en partir y salir de uno mismo, rompiendo el egoísmo para descubrir y amar a los demás como hermanos.