Encuentro 3

SACRAMENTO Y PALABRA DE MISERICORDIA

 

  1. ¿Qué nos proponemos en este encuentro?

Redescubrir el valor del perdón, en forma vertical, Dios es Misericordia y perdona nuestros pecados y en forma horizontal, es decir perdón al prójimo como fruto del perdón de Dios.

 

2. Canto: Como el hijo pródigo

1.canto

Como el hijo prodigo Caminaba por el mundo

Y en trivialidades Y placeres vanos

Los falsos amigos Pronto se marcharon

Y la soledad mi vida entera entristeció

y la soledad mi vida entera entristeció 

 

Señor perdóname solo contra ti pequé

No merezco más llamarme Hijo de un Dios tan bueno

 

 

Límpiame de mis pecados por favor acéptame

quiero volver a ser libre sé que contigo me regocijaré

señor perdóname solo contra ti pequé

no merezco más llamarme hijo de un Dios tan bueno

límpiame de mis pecados ¡por favor! A-CÉP-TA-ME

 

 

Quiero volver a ser libre / Quiero volver a ser libre

Sé que contigo / ¡SEÑOR!

 

 

Límpiame de mis pecados Por favor ¡acéptame!

Quiero volver a ser libre / Quiero volver a ser libre

Sé que contigo… Me regocijaré

 

 

Como el hijo prodigo... Sé que contigo / Me regocijaré...

Sé que contigo.../ Me regocijaré...

 

3. PARA EL ANIMADOR: (PISTAS PARA ORIENTAR EL ENCUENTRO) 2.animador

1. La misericordia es perdón y Jesucristo es la revelación de la misericordia de Dios, él nos lleva al Padre por medio de los sacramentos y el sacramento de la reconciliación.

2. Jesucristo es perdón y perdona a todo aquel que con sincero arrepentimiento se acerca a él, como el paralitico de Cafarnaúm (Mc 2, 1-12).

3. La alegría del Padre por el regreso de un hijo extraviado y alegría del hijo por el recibimiento del padre, son un ejemplo del Amor de Dios por nosotros sus Hijos y aquella alegría se manifiesta cuando nos arrepentimos de nuestros pecado y volvemos a Dios.

 

4.  ESCUCHEMOS A DIOS: Marcos 2, 1-12

3.biblia

  • Jesús toma la iniciativa de llegar a Cafarnaúm: Cafarnaúm es el hogar de Jesús, el lugar donde tiene sus primeros seguidores, donde inicia su ministerio publico con el llamado de cuatro de sus discípulos, 
  • La gente lo busca y le llevan a un paralitico: Una gran multitud se reúne en frente de la casa, tapando la puerta, posiblemente sus vecinos y amigos de infancia, pero también enfermos y aquel paralitico, que es llevado entre cuatro personas. Aquellos que llevan al paralítico, están tan convencidos que Jesús es el único que lo puede curar, no pueden desaprovechar aquella oportunidad de tener cerca al maestro, están convencidos que Jesús lo sana, porque han visto y oído las palabras de Jesús.
  • Jesús Perdona los pecados del paralitico: Un grupo de personas llevan al paralitico a Jesús, lo suben a un techo, abren un hueco, ante estos hechos Hacen una abertura en el tejado para bajar a su amigo a la presencia de Jesús, este hombre paralitico acostumbrado a la soledad y al silencio pasa a ser el centro de atención en aquel lugar.
  • Jesús ve la fe de este grupo de personas, es una fe con obras, el paralitico sin más que hacer permanece en silencio a la espera de lo que puedan hacer por él, es por la fe de quienes lo llevan que recibe el perdón de los pecados.
  • Jesús no solo perdona los pecados del paralitico, sino que también le cura de su enfermedad: Jesús percibe la crítica, por eso pregunta: ¿Qué es más fácil decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o levántate, toma tu camilla y anda? Es mucho más fácil decir: “Tus pecados te son perdonados”.
  • Con esta pregunta, entonces, Jesús propone una prueba con la que se pueda verificar su potestad (el sanar) para demostrar lo que, de cualquier otra manera, no se puede verificar (el perdón).

 

 

5. CONSTRUYAMOS EL CAMINO4.camino 

1. Los sacramentos de curación

Por los sacramentos de Iniciación Cristiana, el hombre recibe la vida nueva en Cristo, una vida nueva llevada en vasijas de barro, en una morada terrenal y humana, sometida al dolor, la debilidad y la muerte y con la posibilidad de perder la gracia de la vida nueva en Cristo.

Por todo esto es necesaria una pedagogía humana y divina, es aquí donde podemos ver de cerca la misericordia de Dios, en Jesucristo que perdonó los pecados al paralítico y quiso que su Iglesia continuara con la fuerza del Espíritu Santo, su obra de curación y de salvación. Esta es la finalidad de los dos sacramentos de curación; Penitencia y Unción de los enfermos.

2. Sacramento de la Penitencia.

Se denomina sacramento de la penitencia porque consagra un proceso personal y eclesial de conversión, de arrepentimiento y de reparación por parte de todo cristiano. También se llama sacramento de la confesión porque es la declaración o manifestación de los pecados ante el sacerdote.

Se le llama sacramento del perdón, porque por la absolución sacramental del sacerdote, Dios concede al penitente “El perdón y la paz”. También es llamado sacramento de reconciliación porque es el puente de reencuentro del pecador con el amor de Dios.

La confesión en todo el sentido de la palabra es la respuesta que debemos dar a la constante llama de Jesús a la conversión “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la buena nueva” Mt 1,15. Esta llamada sigue resonando en la vida de los cristianos, esta misión de la conversión es una tarea para toda la Iglesia que recibe en su seno a todos los pecadores, y que siendo santa al mismo tiempo necesitada de purificación, busca sin cesar la penitencia y la renovación. 

La penitencia debe ser interior, debe ser conversión de corazón, no se puede hablar de una penitencia de obras si no está acompañada de la convicción interior. Esta penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas, La Sagrada Escritura y los Padres insisten en estas tres formas: El ayuno, La Oración y la Limosna sin olvidar las 14 obras de misericordia.

3. “Perdona nuestras ofensas”

Tal lo rezamos en el Padre Nuestro; “perdona nuestras ofensas”, la misericordia de Dios no niega su amor a sus hijos, es por lo tanto una misericordia dinámica que realiza en nosotros el perdón de los pecados y se manifiesta en la parábola del padre y sus dos hijos (Lc 15, 11-32). El perdón trae alegría, se alegra el padre y se alegra el hijo. Perdón y misericordia son realidades personales, que penetran el hombre en su más profunda interioridad, que toca su relación con Dios y con los hermanos. La misericordia desvela los más profundos deseos, los deseos y los propósitos que se persiguen.

En la parábola, tan conocida por todos, aparece un cuadro inesperado: Una paternidad singular, relaciones filiales desconcertantes y una fraternidad por restaurar, en cuatro pasos sencillos podemos acercarnos a esta parábola: Partida, Perdida y desolación, Reflexión del hijo y Regreso al Padre.

4. “Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”

Esta sencilla frase la encontramos en la oración del “Padre Nuestro”, tantas veces repetida y pocas veces interpretada. Nos viene a la mente que “otros” nos ofenden y yo simplemente reparto perdón. Ese otro es el cercano a nosotros, es nuestro prójimo, así como otros me pueden ofender, yo soy ese “otro” para los demás, es decir que quien necesita del perdón soy yo.

Quien perdona hace obras, quien vive el perdón experimenta el amor de Dios y quien vive el amor de Dios no guarda para sí lo que de él recibe, sino que lo comparte con los demás. Recibo perdón; comparto perdón, recibo misericordia; comparto misericordia.

Es por eso que no podemos dejar de mencionar las obras de misericordia para con el prójimo, pues yo soy ese prójimo para los demás, por lo tanto debo obrarlas con los demás y conmigo mismo.  

5. El perdón trae la Paz

La paz es el resultado final de la acción salvífica que deriva de la misericordia del Padre. Es el fruto del perdón y de la reconciliación con Dios obtenidos mediante la confesión de los propios pecados. No hacemos referencia a la paz como sentimiento vivido después de la confesión de boca, sino de la paz bíblica, don de Dios, signo visible de su alianza. Es la paz nueva que tiene su fundamente en la muerte y resurrección de Jesús y que supera toda ruptura con Dios y con los hermanos. Es la paz que el Espíritu Santo infunde en los discípulos del Señor para anunciar con vitalidad la Buena Nueva.

6. El Sacerdocio y el perdón de los pecados

El sacerdote es el ministro del perdón sacramental, todos los cristianos podemos perdonar cuanto a nuestra humanidad se refiere, pero es el sacerdote quien da el perdón de Dios, es el ministro quién pronuncia las palabras del perdón en el sacramento de la reconciliación.

La fórmula de la absolución de los pecados que el sacerdote pronuncia con las manos extendidas sobre la cabeza del penitente subraya el carácter trinitario, pascual y eclesial propio del sacramento de la Penitencia.

“Dios, Padre misericordioso, que reconcilió consigo al mundo

Por la muerte y la resurrección de su Hijo,

Y derramó el Espíritu Santo Para la remisión de los pecados

Te conceda, por el ministerio de la Iglesia

El perdón y la paz Y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre

Y del Hijo y del Espíritu Santo”

Es la oración de absolución que pronuncia el sacerdote en el sacramento de la confesión.

 

 5.comentemos

 

6. AHORA COMENTEMOS

 

 

  1. ¿Cómo me preparo para vivir el sacramento de la confesión? ¿Con que frecuencia me confieso? (Personal)
  2. ¿Cuál es la causa de mis pecados? ¿Qué me impide dejar mis pecados? (personal)
  3. ¿Qué frutos produce en nosotros el sacramento de la reconciliación?
  4. ¿A que nos compromete esta reflexión, después de haber compartido este encuentro?

 

7. EMPRENDAMOS EL CAMINO

Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”